El principio de buena fe en el seguro

Los contratos de seguros se rigen por una serie de normas y una de ellas es el principio de buena fe en el seguro.  Si no quieres tener problemas deberás cumplirlo al contratar tu póliza de coche.

La buena fe en el seguro es uno de los principios básicos de todo contrato. El propio Código de Comercio recoge en sus artículos 559, 568, 571 y 572 en qué consiste. De manera resumida. Este fundamento obliga a ambas partes a actuar con la máxima honestidad y a no interpretar arbitrariamente los términos recogidos en el acuerdo.

En un seguro, el tomador (tú) acepta las condiciones fijadas por la compañía y ésta se compromete a cumplir con las mismas.

El principio de buena fe en el seguro de coche

Como asegurado, el principio de Buena Fe se traduce en que los datos que proporcionas para calcular el precio del seguro de coche son ciertos y veraces.

Debes recordar que el precio del seguro depende de la información que suministres y de cuestiones como dónde duerme el coche o si van a conducirlo más personas. Las compañías suelen ser minuciosas, pero es imposible que comprueben todos los datos. De ahí que exista este principio.

Eso sí, sólo responderás por las preguntas que haga el seguro. Tu responsabilidad terminará ahí. Es decir, si no te preguntan si habrá otros conductores y el coche tiene un accidente cuando lo conduce otra persona, no podría después alegar que era importante que suministrases ese dato.

Faltas al principio de Buena Fe

Hay tres faltas básicas a este fundamento dependiendo del motivo por el que los datos no figuren o no sean correctos.

Omisión

Es la primera y más habitual. Consiste en omitir datos básicos que pueden ser relevantes para el seguro como trabajar en una actividad peligrosa o padecer una enfermedad crónica en un seguro de vida o usar el coche para trabajar en el seguro de coche.

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Ocultación

Ocultar datos relativos al riesgo es un fraude e invalidará el seguro. Esto pasa por asegurar un coche con daños y querer repercutirlos después a la aseguradora. En otras palabras, que pague por unos daños que el coche ya tenía antes de asegurarlo.

Mentir

Si mientes en alguno de los datos de forma deliberada la aseguradora podrá tomar medidas. Éstas van desde no cubrirte en caso de siniestro hasta indemnizarte sólo con la parte proporcional que te correspondería en función de la prima pagada y la que deberías de haber pagado en lo que se conoce como el principio de proporcionalidad.

En caso de mentir y tener un accidente a terceros donde tú eres el culpable, la compañía siempre hará frente a los gastos para pagar a la otra parte, pero después podrá repercutir contra ti. Es decir, podrá pedirte que le abones esa cantidad.

Qué pasa si no cumples con el principio de Buena Fe

En caso de quebrantar el principio de Buena Fe la compañía podría resolver el contrato. Es decir, no hacer efectivo el seguro, incluso en caso de siniestro. Esto es así porque el asegurado acepta las condiciones de la compañía, que en su póliza suele repetir esos datos que has facilitado previamente.

Un ejemplo clásico sería asegurar el coche a tu nombre y no al de tu hijo queriendo aprovechar la figura del conductor ocasional. Si va a ser el conductor principal debería tener el seguro a su nombre, ya que de otra forma no estarías actuando de buena fe. Esto hará que el seguro sea más caro, pero te asegurarás de que tu hijo está debidamente protegido.

Otros principios básicos en los seguros

El de buena Fe es sólo uno de los principios básicos en los seguros. Hay otros que también es interesante conocer para tener claros tus derechos y los de la aseguradora.

  • Principio de indemnización. Establece que el objetivo de la póliza es el de indemnizar, protegerte con la promesa de una prestación futura en caso de que ocurra uno de los supuestos marcados en la póliza.
  • Principio de no lucratividad. Ligado con lo anterior, este principio implica que no puede existir lucro con el seguro, lo que se conoce como una situación de sobreaseguramiento. De hecho, cuando hay varios aseguradores que aseguran un mismo hecho sólo tendrán que pagar hasta resarcir su valor y cada uno en proporción a la suma asegurada. Para que lo entiendas mejor, por mucho que asegures tu coche con 5 aseguradoras, si se declara siniestro total no te van a pagar 5 veces su valor. Eso sería lucrarte y el seguro está para indemnizar, no para lucrarse.
  • Principio de interés asegurable. Es el evento que podría causar pérdidas al asegurado. En este sentido, el interés económico de una persona sobre un bien es lo que resulta asegurable. Se entiende que su pérdida o deterioro causaría un daño económico o patrimonial. Por lo tanto, puede ser asegurado para recibir una indemnización en ese caso.
  • Principio de subrogación. Transfiere a la aseguradora los derechos de recuperar el dinero que haya aportado como indemnización en caso de siniestro. Para que lo entiendas mejor, en un accidente donde no eres el culpable tu aseguradora te abonará la indemnización y después emprenderá las acciones que tenga que emprender para recuperar ese dinero. La aseguradora no puede usar este principio contra ti, pero tampoco se aplicará en los seguros de personas.
  • Principio de contribución. Como ya hemos explicado, se aplica cuando existen varios seguros sobre una misma cosa. En este caso cada aseguradora indemnizará de forma proporcional al coste de la prima.

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